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El Valle de Arán, que constituye básicamente el valle de cabecera de la Garona, se encuentra en el extremo occidental de los Pirineos catalanes, en el ángulo NO del territorio de Catalunya, y tiene la particularidad –única en España– de ser un valle atlántico a causa de su situación en el N de la cadena del Pirineo axial, abierta a las planas de Aquitània, hacia donde se dirige la Garona, río que desemboca en el Atlántico cerca de Burdeos.
Esta situación tiene una clara incidencia en los aspectos físicos y humanos del Valle de Arán: el clima es plenamente atlántico y, a diferencia de los otros valles pirenaicos catalanes, sus habitantes hablan el aranés, una variante del gascón, de la familia lingüística del occitano. Inicialmente formó parte del condado de Comenge, dentro de Aquitània, pero desde el siglo X estuvo vinculado por ligaduras feudales con los condados pirenaicos aragoneses y catalanes y desde el siglo XII se integró plenamente en la corona catalano-aragonesa (el 1389 las cortes de Montsó asignaron el valle al Principat de Catalunya).
Cercada de montañas de más de 3.000 m de altura, como el macizo de la Maladeta (con el Aneto) al SO, o el Besiberri al S, se comunica con el Pallars por el puerto de la Bonaigua y con la Ribagorça por el puerto y moderno túnel del Vielha. Pese a que la Garona forma el eje del valle, en la banda de mediodía y de la levante de su territorio –que tiene unos 620 km2 d’extensión– están las cabeceras de la Noguera Ribargorçana y de la Noguera Pallaresa.
La población actual es de unos 6.000 habitantes, repartidos en una cuadragésima de núcleos alineados a lo largo de la ribera de la Garona, en altitudes que van de los 650 m de Les a los 1.430 m de Bagergue. Vielha la capital, situada en el centro del valle, se encuentra a 980 m de altitud.
El Valle de Arán se encuentra en el extremo occidental de los Pirineos catalanes y está constituido básicamente por el valle de la cabecera de la Garona, que desemboca en el Atlántico. Presenta unas peculiaridades muy diferentes, tanto físicas como humanas, del resto de comarcas catalanas, y es el único valle atlántico de los Pirineos centrales.
Enmarcada por altos macizos montañosos, con elevados cuellos que lo aislaban del resto del país durante gran parte del año –por las nevadas–, la única salida que tenía, antes de la construcción del túnel de Vielha, era hacia las comarcas del Pirineo occitano. A diferencia de los otros valles pirenaicos –excepto la Cerdaña– es amplio y abierto, de fondo suave y con predominio de prados y bosques.
Las vertientes de las montañas –entre los 1.000 y los 2.000 m– están cubiertas de bosques; en las partes más bajas crecen pinos rojos y hayas, que ceden lugar a los abetos y éstos a los pinos negros en las zonas más altas. Por encima de esta capa forestal están los prados alpinos.
Por los restos arqueológicos parece que los primeros pobladores del Valle eran celtas y vascos. La romanización debía penetrar por una vía romana procedente de Tolosa que atravesaba este territorio y entraba en el Pallars por el puerto de la Bonaigua; hay topónimos de origen latino (Vielha) y numerosas lápidas y estelas funerarias en la zona. Los pueblos araneses son pequeños, poco separados los unos de los otros, situados sobretodo en el fondo del valle. Son pueblos con las casas típicas de llicorella “pizarra parda descompuesta” muy inclinadas y presididas por pequeñas capillas románicas.
La economía aranesa se ha sostenido sobre la ganadería y el bosque; actualmente el turismo tiene un papel mucho más destacado, tanto el de invierno como el de verano. La abertura del túnel de Vielha y la estación de Baqueira-Beret marcan el antes y el después de la comarca. La combinación de los dos acontecimientos provocó que una comarca de pastores y leñadores se convirtiera con gran rapidez en el más potente foco de turismo de Catalunya, y en una de las zonas con mayor renta por cápita. El Valle de Arán conserva la lengua propia, el aranés. Pertenece a la rama lingüística occitana y es una variante de la lengua gascona, aunque conserva una personalidad propia.
La climatología del Valle de Arán influye directamente en su cocina. Una zona con fuertes nevadas ha hecho necesaria una alimentación consistente, por eso son típicas las sopas, los estofados y la olla aranesa. También se utilizan mucho los productos propios de la tierra como las carnes de vacuno y ovino, y las frutas de bosque y las moras.

Ferias y Fiestas
19 de mayo. Los encuentros del saxofón de Comminges.
Junio. VI Concurso de Fotografía Valle de Arán.
17 de junio. Día de Arán.
31 de julio. Competición Arán por su lengua.
4 de septiembre. IX Competición y caminata de 15 pueblos.
16 de septiembre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.
23 de septiembre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.
30 de septiembre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.
7 de octubre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.
14 de octubre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.
21 de octubre. Muestra gastronómica de la cocina aranesa de otoño.